El resultado es de esperarse, una buena parranda, excelente comida y bebida rematando con una armoniosa banda llamada Los Dorados.
Aun sigo preguntándome de dónde viene el nombre, seguro le preguntaré la siguiente ocasión que vea a Carlos Maldonado integrante de la banda.
Tarde lluviosa de Junio, recuerdos malagradecidos en sus últimos días (ya casi cumplo el año de una racha de amor sin apetito) y un sol que no se atreve a salir en ésta ciudad de México.

Nuevas alianzas, nuevos amigos y desde luego… más música para mis oídos éste sabadito último día de junio.
Si pueden pasar a “La Casa Blanca” sería fenomenal, seguro los atenderán bien y bonito el equipo de El Convite. Y si no pueden, pues puede pasar por aquí para vernos en vivo desde ese lugar al sur de la ciudad.
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